Visitando Ilha Grande, Brasil

•20 diciembre 2010 • 1 comentario
Viernes 16 de Abril

Partimos del aeropuerto de Rosario a las 5:40 de la mañana. Se venía un día larguiiiiisimo. Viajamos por Gol. Muy buen servicio por el precio que pagamos, además de ser la más económica. En poco menos de 2 horas llegamos a Porto Alegre, nuestra primera escala. Es una ciudad grande, con un aeropuerto muy concurrido. Aquí tuvimos que buscar las mochilas para hacer trasbordo y migraciones. Una vez listo nos tomamos unos mates en la terraza vidriada mirando los aviones. Estiramos las piernas y nos preparamos para otro tramo hasta el Aeropuerto de Gonghonas, San Pablo.

 

Mateando en Porto Alegre

Cada vez que subíamos al vuelo nos daban un refrigerio con unos saladitos feos. Llegamos a SP, aeropuerto gigante y en plan expansión. Teníamos 30 minutos en entre vuelo y vuelo, nos tomamos un suco de maracuya con un pao de queijo. El suco medio, medio. Nos fuimos hasta la puerta de embarque y CHAN!, CANCELADO, así que un empleado nos cambió los boletos al toque por el vuelo siguiente a Rio. Gol sale cada 10 minutos a todos lados, es impresionante, como también la amabilidad de los tipos. Algo que me llamó la atención en el aeropuerto es que cada butaca tiene debajo su toma corriente 220v. para las notebooks, además de acceso a internet inalámbrico. Enseguida se hizo la hora y partimos destino al Santos Dumont, Rio de Janeiro.

El Dumont es el aeropuerto céntrico de Rio. Para lamentarnos fue el hecho de que al cambiar el vuelo,  también cambiamos de modelo de avión, con lo que las butacas que habíamos elegido por internet, en éste vuelo no teníamos ventanillas. La llegada a Rio la vimos a los cabezados. Puedo decir que es fantástica, nada más que eso, ya que Rio lo visitaremos al final del viaje.

13Hs. en punto desembarcamos, tomamos las mochilas y rajamos. ¡El calor que hacía al sol! Buscábamos un bus de la empresa Real que por R$5 te lleva a la Rodoviaria (terminal de ómnibus). Esperamos como una hora preguntando a cada colectivero si iba “para la“. Finalmente lo encontramos. El muy turro nos quiso cobrar R$8, con el idioma aprovechan y se hacen los zonzos. El viaje fue un paseo en montaña rusa, todos andan como locos, se hacen unos “finitos” terribles. Luego de atravesar parte de la zona Norte de Rio llegamos a la terminal. Allí buscaríamos la empresa de buses Costa Verde, que une Angra Dos Reis – Rio de Janeiro. La mochila estaba pesadísimo, 17kgs., dimos una vuelta por el piso superior y comimos el primer pastel de queijo y presunto. El calor apretaba. Le pregunté a un vigilante por la boletería y nos mandó hacia abajo. En media hora partía un bus para Angra, más nosotros debíamos bajar en Coceicao de Jacarei, pueblo ubicado entre Mangaratiba y Angra. Es el punto más cercano para embarcar hacia la isla. Este viaje en bus no fue la excepción, y como nos tocaron las últimas butacas, la sensación que nos volcaríamos se acentúa. Vimos varios derrumbes producto de las lluvias excesivas y un camión volcado. Luego de 2Hs. y una parada intermedia para que el chofer tome su refresco (quiero creer que era eso y no otra cosa), para el colectivo y grita “¡conceizaoooooo!”. Era nuestra parada. No tardó en invadirnos el olor a frituras de los “carritos ubicados a la vera de la ruta. Cruzamos y nos internamos en el pueblo buscando la playa. Las viviendas se conjugan entre construcciones precarias y coloniales. Todos los pueblos brasileros, por más pequeños que sean, tiene su capilla católica y protestante. Un bar con la fachada pintada de azul anunciaba en una pizarra “Traslados a Abraao”. Un morador sale a nuestro encuentro comunicándonos la tarifa, R$15 por persona la travesía en escuna y 18:40hs. parte. Matamos la espera con unas cervezas Itaipava y un pastelito de camarones sentados sobre el tapialito del bar. Había dos parejas de argentinos en las mismas condiciones, solo que ellos habían padecido 4hs. de espera en Buenos Aires gracias al servicio de Aerolíneas Argentinas.

 

Caminando en la playa de Conceicao do Jacarei

El sol caía y la noche nos abrazaba. Otro morador se nos acerca ofreciéndose a llevarnos en su barca. Aceptamos la propuesta y nos dirigimos al muelle, cuando llegábamos éste buen hombre con el afán de ganarse el viaje casi choca a la escuna que estábamos esperando nosotros. Eso fue suficiente para volver a la idea original de transporte. Bajaron algunas personas y subimos otras tantas, junto a un televisor, muchas latas de cerveza, agua, víveres, entre otras cosas. Los moradores utilizan éstas barcas como medio de transporte, van al continente a reabastecerse. La música sonaba estridente en la escuna, eso es imprescindible para ellos, más no las luces de navegación.

 

A punto de zarpar en la escuna

Todo listo y zarpamos, junte al cachengue musical y peque peque del motor. El cansancio del día nos pasaba factura, ayudado por el leve meceo de la barca, invitaba al sueño, pero el interés por lo desconocido y la expectativa pudieron más, ah, y además en la escuna no había baño. Conceicao desaparecía y Abraao asomaba. Una hora más tarde tocábamos el muelle. A simple vista era una vila más grande a la imaginada. Muchos bares sobre la costa, muchas luces y ritmos musicales que se peleaban uno con el otro para sonar más fuerte. El plan era dormir allí y al día siguiente mudarnos a una pousada cita en la selva y sobre el morro sur. Una chica que se le acercó a Nadia en el muelle nos ayudó para decidirnos por Beto´s Pousada. R$ 70 la habitación con desayuno, pequeña pero limpia, una muy buena opción. Una ducha y a caminar por el pueblo, ¡ya sin mochilas!.

La verdad que de “vila do pescadores“  le queda muy poco, todo está pensado para el turista. Nos sentamos en un bar de la calle paralela a la playa y una hacia dentro del pueblo. Mix de Sabores se llamaba, y pez con ensalada y arroz fue nuestro plato, muuucho arroz, todo lo acompañan con arroz, es como el pan para nosotros los argentinos. Me olvidaba de contarles que en Abraao no hay vehículos a motor, solo la policía tiene dos motos, un jeep y un buggy para andar solamente por ésta vila, no por toda la isla.

Sábado 17 de Abril

“…hora de levantarse…” dice el despertador de mi celular, 7:15 hs. Que buen desayuno sirven en Beto´s Pousada, nos cansamos de comer.

 

En Praia Julia con Abraao al fondo

Nos calzamos las mochilas y partimos. Dimos una par de vueltas preguntando donde queda la posada de Dhino, nadie sabía, hasta que un hombre nos pudo orientar de que trilhas tomar al llegar a tal y cual bifurcación. Caminamos hacia el este hasta el final de la playa, cruzamos un pequeño morro y llegamos a Praia Julia. Entre que deliberábamos con Nadia por donde agarrar vimos a un “personaje“, similar al de las fotos de un sitio web, que bajaba de una trilha. “¿Dino?” – le pregunto -, “el mishmo” – me responde -. Nos cuenta que todavía no había arreglado la posada de la partida de otros turistas, pero podíamos subir e ir acomodándonos, el bajaría a comprar víveres a la vila. 20 minutos de caminata y llegamos sin problemas. Un lugar hermoso, una vista fantástica, lástima que Dhino es muy zaparrastroso. Podría cuidar su posada como Erika y José, pero tiene otra filosofía de vida, una lástima realmente.

 

Inicio de la trilha para llegar a Lopes Mendes

Vista de Abraao, camino a Lopes Mendes

Tomamos lo indispensable, agua, máscaras y tubo de buceo, algunas galletitas y partimos para Praia Lopes Mendes (renombrada playa de mar abierto, gran longitud, aguas azules y arena símil harina). La trilha nos sorprende paso a paso. Su vegetación, muchas ardillas, y mucho subir y bajar también. 45 minutos y pisamos la arena de Praia Palmas. Frente nuestro, allí, por primera vez en el viaje, probamos el mar. Que hermosa sensación, verse los pies con el agua a los hombros. Tomamos unos mates (chimarao, como lo llaman en Brasil) y continuamos nuestra caminata, un largo trecho faltaba aún. Pasamos por Praia do Pouso y Praia Mangues, para finalmente toparnos con Lopes Mendes. Se oye un crunch, crunch por cada paso nuestro, es el sonido de la arena, que por ser tan fina,  al pisarla suena así. Kilómetros y kilómetros de playa, sin puestos ambulantes, sin casas, bien salvaje. Olvidé contarles que cada playa que pasábamos es un pequeño pueblito con un conjunto de casas, con sus iglesias. Las trilhas siempre siguen ésta secuencia: playa, subida, morro, bajada, playa nuevamente. El buen momento nos distrajo y olvidamos que teníamos 2 hs. y media de caminata para regresar a la posada. Partimos a las 16 hs. y en la trilha ,Palmas – Julia, nos agarró la noche. ¿Recuerdan cuando dije que tomamos lo indispensable?, bueno, dentro de esa lista no estaba la linterna. Jugábamos al “gallito ciegoen la selva, no había luna, nada se veía. ¡Que fulero que la pasamos!. Por suerte, a unos 50 metros de la posada, detrás nuestro apareció una luz, era León ( un chico que ayuda a Dhino en la posada) con un farol casero. Unos pasos más, ahora con luz, y ya estábamos. Nos pegamos una ducha y a cenar. Bifes con ensalada y mucho ajo.

 

Mateando en Lopes Mendes

Dormimos en una especie de quincho con techo de paja, sin paredes, abierto, con un colchón en el piso y una red para insectos que caía del techo. Realmente un paraíso, pero no estábamos cómodos, muchas caras extrañas, gente que entraba y salía de la casa como si nada, no inspiraban mucha confianza. El sueño nos terminó atrapando.

Domingo 18 de Abril.

El sol nos marcó la hora de levantarnos, 7:15 hs. , subimos los pocos metros que nos separaban de la casa y Dhino estaba ya levantado pero no había nada sobre la mesa a pesar de prometernos el desayuno vía correo electrónico, bue, bajamos a Praia Julia y fuimos al sudeste para Praia Abraaozinho. Muy bella, allí vimos las primeras tortugas de mar, haciendo mergullo. Nos sentamos debajo de un árbol y noté que me caían cositas sobre la cabeza, era una ardillita que comía los frutos y me atinaba con las cascaritas.

Llegó el mediodía y el calor se hacía sentir, volvimos a Abraao a resguardarnos del calor, como no habíamos desayunado decidimos almorzar, escogimos el mismo lugar de la cena, pero esta vez probaríamos Strogonoff ¡Delicioso! – busquen la receta y háganlo.

De allí bajamos por una calle y nos tentamos con un puestito de ensaladas de frutas. Es raro comer algunas frutas que en nuestro país encontramos, pero con gusto y textura diferentes. Nuestra idea era hacer el circuito chico de Abraao, visitando las ruinas del lazareto y el acueducto, pero las piernas solo nos llevaron a una playita al Noroeste llamada Praia Preto. Notamos mucho revuelo ese día en Abraao, luego nos dimos cuenta el porqué. Jugaban la final por dos campeonatos el Flamengo y el Botafogo.

Con la ensalada de frutas

Como les conté, cuando decidimos pasar de vuelta por el mercado para comprar cosas para la cena estaba todo cerrado. El fanatismo llega hasta el sexo femenino aquí en Brasil. Anecdótico fue ver una nena de unos 8 años de edad con la camiseta del Flamengo discutiendo con un hombre mayor con camiseta del Botafogo, obviamente por temas futboleros. Solo pudimos conseguir pan, queso y tomates para preparar unos sandwiches y 12 latas de cerveza en oferta.

Ya casi con el sol ocultándose en nuestras espaldas y con las linternas, -me río solo-, emprendimos la subida a la pousada. Llegamos con el ladrido de los perros. Habían cocinado Strogonoff, así que probamos un plato y nos fuimos a la cama.

Lunes 19 de Abril

No les conté que nuestro objetivo era darle la vuelta a la isla, pero nos dimos cuenta que teníamos el peso de las mochilas muy mal repartido, la mía es enorme y la de Nadia pequeña, sumado al rumor que entre Parnaioca y Praia del Este estaban los botánicos haciendo estudios de campo y no dejaban pasar. Gran parte de Ilha Grande es reserva natural. Por todo ello decidimos tomar una barca hacia playas del Noroeste y allí emprender la caminata para visitar los puntos más importantes de la isla. Seguía nuestra racha de suerte… ninguna agencia, de las tantas que hay en Abraao, realizaba ese trayecto por no haber gente suficiente para que les reditúe económicamente. No quedó más que tomar el Ferry subvencionado por el estado hacia Angra Dos Reis y volver en otra barca a Araçatiba, locación más importante del N.O. de la isla.

Ya embarcados en el ferry rumbo a Angra

Allí aprovechamos para hablar por teléfono y llevar buenas nuevas a nuestros seres queridos. En hora y cuarto llegamos a uno de los tres muelles que tiene Angra. Habíamos leído que ésta ciudad tiene problemas con los efluentes cloacales, y nuestro olfato lo confirmó apenas desembarcamos. De vuelta a la civilización, a la locura, autos que van y que vienen, bocinas, tránsito caótico. ¿Les conté que Ilha Grande no posee vehículos motorizados?, más allá que alguna moto, un jeep y un cuatri con una cubierta pinchada de la policía militar y solo en Vila do Abraao. Calor, mochila cargada y teléfono público que ande es una conjunción difícil de lograr. Habremos probado 10 teléfonos, de los cuales no andaba ninguno. Así que decidimos que Nadia se quedara en el edificio de embarque del muelle de turismo, con aire acondicionado, y yo iría a llamar y buscar algo fresco para tomar.

En el súper no venden bebidas frías, solo en los bares, ¡y a otro precio! Conseguí hablar con la Pousada donde pensábamos alojarnos en Praia Vermelha, pero estaba sin vacantes, y además me liquidó la tarjeta, pude hablar a casa y chau, se acabó.

Debíamos hacer tiempo, ya que la única barca que nos une con Aracatiba es el Sea Blue, y saldría en 2 horas.

En viaje, ya relajados, conocimos a una argentina que viva hace 15 años allí, ella nos guió en la elección de la pousada y fue de excelente ayuda. Pousada do Gabriel fue la elección. Cuarto pequeño, con balcón a la bahía, hamaca, limpio, ¿¡Que más se puede pedir!?

Rumbo a Araçatiba, ya relajados nuevamente

Llegando a Araçatiba...

Araçatiba es pequeña en comparación con Abraao, pero grande al lado de las demás vilas de la isla. Sus aguas son verdes por estar ubicada en la margen opuesta al mar abierto.

Ducha reconfortante y a cenar peixe con ensalada y arroz bien abundante.

Nuestro lugar en Pousada do Gabriel

A punto de arrancar con la cena

El día fue largo y la noche llamaba a dormir…

Martes 20 de Abril

El día arrancó temprano, queríamos rumbear para el Este en busca de las playas que nos salteamos al realizar la travesía en barca y volver a hacer noche nuevamente aquí. Preparamos una sola mochila con lo del día, desayunamos y partimos.

preparando las cosas

Preparandonos para el día

La ventana

Cruzamos todo Aracatiba, y comenzamos  a transitar un sendero muy lindo, rumbo a Praia Longa, nos adentrábamos nuevamente en la selva, el canto de los pájaros, las ardillas, los monos, nuevamente estábamos en “nuestro” lugar. Luego de una hora de caminata llegamos, la verdad que no era muy linda, al parecer ésta playa ya utilizan de astillero para reparar las escunas de la zona. Allí nos preguntábamos de seguir, ya que la próxima playa, Praia de Ubatuba estaba como a 2 horas de allí. En éste momento, y mirando alrededor buscando a alguien a quien preguntar si valía la pena la caminata vimos, sentado al pie de un árbol a un chico con mochila, al parecer uno de los nuestros… Rafael es su nombre, y casualmente estaba dándole la vuelta a la isla. El venía haciendo todo el trayecto que nosotros nos salteamos. Le comentamos de nuestra disyuntiva y nos señaló una punta hacia el N.O., Lagoa Verde, y allí nos cayó la ficha. Claro, es una parada obligada en los tours por la isla, pero entre tanto ida y vuelta no reaccionamos que la teníamos tan cerca. Para allá rumbeamos, caminando por un senderito durante unos 30 minutos llegamos al lugar, ¡Y que lugar!, aquí nos sacamos el gusto de hacer mergulho con peces de todo tipo, colores y tamaños, estrellas de mar, erizos y algunos corales. Rafa no había llevado máscara pero por esas cosas del destino encontró una debajo del agua. ¡Que lindo día que pasamos! Nadamos, de una punta a la otra y luego nos tiramos en la arena. Cometimos el error de olvidarnos la cámara de fotos, pero por suerte Rafa tenía, así que nos sacó algunas que gentilmente nos mandó por correo electrónico a nuestro regreso, las comparto…

En Lagoa Verde

Otra en Lagoa Verde

La tarde caía y era la hora del regreso. Rafa iba para Aracatiba, así que compartimos caminata. Su idea era acampar, ya que llevaba tienda consigo. Una vez de regreso, el buscó una casa de moradores locales que le dejaran armar su campamento y nosotros nos fuimos a la pousada. Nos prometimos una cerveza después de la cena. Todavía teníamos latas de la docena que habíamos comprado en Abraao. Nuevamente una exquisita cena en lo de Gabriel, y luego una charla con Rafa. Así terminamos el día…

Miércoles 21 de Abril

La noche anterior invitamos a Rafa a compartir nuestro viaje a Praia do Aventureiro, al otro lado de la isla, mar abierto, pero el quería ir a Ponta Acaia, donde hay una gruta que se hace un efecto de luz a determinada hora del día semejante a una luz de neón. Para ir nosotros allí deberíamos “gastar” un día entero y dejaríamos de visitar otros puntos que no queríamos perdernos de ver, así que caminamos juntos durante unos 45 minutos hasta donde el sendero se bifurcaba.

Con Rafael en Aracatibinha, rumbo a Provetá

Saludos y cambiamos el rumbo al Sur, debíamos cruzar la isla, nos esperaba una dura caminata. Aquí es donde sentí como el clima cambia a medida que uno se adentra en la selva. A orillas del mar corre una brisa agradable, y a medida que nos internábamos el aire se hacía más “pesado”, escaseaba, y además estábamos subiendo el morro.

Un cable de electricidad avanzaba junto al sendero, seguramente es el que lleva luz al otro lado de la isla. Nos entreteníamos mirando las mariposas multicolores que nos merodeaban. Cada paso costaba cada vez más, estaba empinado. La cima del morro se hacía esperar.

Comenzando a subir, a Praia Provetá

Vimos varios desmoronamientos, estaba terminando la época de lluvias y lo hacía con fuerza.

Desmoronamiento de la trilha

Y luego de un poco más de una hora el mar se dejó ver, con un azul profundo, claro, es mar abierto. La vegetación cambia, es decir, disminuye, de éste ledo de la isla no hay tanta humedad, ya podíamos “oler” el mar, aunque todavía faltaba mucho para llegar. Las plantas que nos hacían de sombra ya no estaban, y era mediodía, hacía mucho, mucho calor. Una arroyito que bajaba nos alivió un poco, paramos, nos refrescamos, nos hidratamos y a seguir. La idea de estar metidos en el mar nos tentaba sobremanera. Ah, desde Aracatiba somos cuatro los caminantes, Rafa nos dejó pronto, pero una pichicha, que para nosotros estaba preñada, nos acompaño hasta Provetá.

refrescante

Refrescante

Apareció el mar

Algunas casitas comenzaron a aparecer en el camino, también se escuchaba murmullo, no pensamos que Provetá sería tan grande, y creo que cambió nuestro parecer en decir que Aracatiba es la segunda vila más grande de Ilha Grande.

Provetá

Seguimos bajando, ya con ganas de dejar las mochilas por un rato. Otra cosa que me olvidaba contarles, ya habíamos decidido no dar la vuelta completa, sino recorrer lo más posible el lado sur de la isla, para luego volver a Aracatiba, tomar el Sea Blue y vía Angra en micro a Rio, con lo que mucho de nuestro equipaje lo dejamos en Pousada do Gabriel, íbamos más livianos. Además, todo nos cerraba perfecto en nuestros planes, a la vuelta de Aventureiro, tomaríamos una barca que trae chicos de diferentes vilas a Provetá a estudiar (Provetá es una vila evangélica), y de ida nos depositaría en Ponta Acaía, en la famosa gruta de la luz de neón, y allí volveríamos a pie hasta la pousada. La verdad, un plan soñado, pero cuando hay varios eslabones en una cadena, uno puede fallar. Ya van a ver…

Llegamos a Provetá, cruzamos todo el pueblo en busca del preciado mar, poca gente había en las calles. No nos gustó la vila, fue contundente, seguiríamos a Praia do Aventureiro. Paramos debajo de un árbol, el único que había en la playa, nos hidratamos y un chapuzón en el mar bien ganado. Casi 3 horas habían pasado desde que nos aventuramos en el sendero por la mañana. Una familia sola había en la hermosa playa. Nos calzamos nuevamente las mochilas y a preguntar por donde se encaraba el sendero. Algunos chicos con tablas de surf llegaban. Nosotros dijimos -claro, salen de la escuela y vienen a la playa a surfear-, seguimos nuestro camino, parecía que la pichicha se quedaba pero de pronto estaba detrás nuestro nuevamente. Cargamos nuestras botellas de agua en una cascadita y después de renegar un poco para encontrar el sendero correcto, ya que hay miles que van a una casita y a otra, comenzamos a subir. ¡Ahora si que no había sombra!. La cuesta arriba era más dura que la matutina, cada 10 minutos parábamos a hidratarnos. Le dimos y le dimos,  nos comentaron que teníamos unas 2 horas para cruzar el morro, corto en distancia, pero con mucho desnivel. La charla fue acotada, nos concentramos en mantener el aliento. Llegamos a la cima y paramos un rato. Picamos algo y continuamos. Muchísimos micos, a cada paso nuestro aullaban para advertir a sus pares de nuestra presencia. Más allá de los numerosos intentos no pude fotografíar a ninguno, no tenía zoom en mi cámara. A medida que bajábamos, el ruido de la rompiente de las olas comenzaba a escucharse. Aventureiro estaba cerca. Un camping a nuestra derecha, otro más, uno a nuestra izquierda y de pronto, ¡QUE PLAYA! Las consecuencias de estar lejos de la civilización estaban a la vista. Todo virgen, mucha gente con buena onda, todo limpio, un mar soñado, no nos equivocamos en “ahorrar” un día para disfrutarlo aquí. Habíamos leído de varios campings que tenían habitaciones así que recorrimos, pero todo lugar que preguntamos estaban ocupadas. Finalmente, en el Camping do Ruben alquilamos una carpa con colchonetas. Dejamos el equipaje y nos fuimos a caminar, sin peso en la espalda.

Nuestra habitación en Aventureiro

Aquí no llega la luz eléctrica, por suerte, así que cuando cae la tarde comienzan a hacerse sentir los generadores electrógenos hasta la medianoche. Creemos que gracias a ésto el lugar se mantiene tan virgen aún. No hay ninguna pousada, solo campings. La playa de aquí, a diferencia de otras, no cae abruptamente cuando uno se mete en el mar, sino que se extiende varios metros. Las olas, los días que nosotros estuvimos, no eran fuertes. Llegan durante el día muchas embarcaciones tipo yate pero pocos se bajan a la playa. Fondean y allí se quedan.

Ésta noche cenaríamos en lo de Neneca, por recomendación. Es un pequeño bar ubicado en el extremo Oeste de la playa, muy tranquilo y con buena comida. Piensen que en estos lugares el menú es siempre fijo, y además poco dinámico, es decir y para sincerarme, arroz,  feijoada y peixe frito pueden ser todas las variantes. Con la panza llena nos fuimos a la cama.

Jueves 22 de Abril

Hoy visitaríamos Praia do Demo y Praia do Sul, y a la tarde volveríamos a Aventureiro. Recuperando fuerzas luego del día de ayer. Pasando el Camping do Luis comienza un sendero de unos 15 minutos para depositarnos en Praia do Demo, muchísimos surfistas, muy buenas olas, seguimos marcha y luego de sortear la Piedra do Demo, terminamos en Praia do Sul. Aquí el mar es bravo, y bastante, apenas te metés ya tenés el agua al cuello. Nos refrescamos y luego nos refugiamos a la sombra de unas plantas. La playa no termina nunca, se extiende por kilómetros y kilómetros. Notamos que para ser Jueves había mucha gente en barcos, nos pareció raro pero pensamos que era siempre así. Luego de descansar emprendimos la vuelta para visitar la Ponta do Aventureiro. Cruzamos Demo y allí encontramos a Rafa, con dos amigos del camino, lo saludamos y seguimos hasta el muelle, estaba lindo para zambullirse desde ahí arriba.

En el muelle de Aventureiro

zambullida

Nadia al agua

Además de lo lindo que es el muelle, vinimos hasta aquí para preguntar a toda barca que llegaba si mañana salía para Aracatiba. Todas las respuestas eran negativas, iban a Angra directo. Y para nuestra sorpresa, la barca que lleva chicos a Provetá a estudiar, mañana no funcionaba, ¡porque era feriado!, claro, ahí reaccionamos porqué había tantos chicos haciendo surf en Provetá, porqué había tantos yates en Aventureiro, entre otras cosas. Mentalizamos las piernitas para el día de mañana y a volver sobre nuestros pasos nomás.

Ponta do Aventureiro

Repetimos la cena de Neneca y una feliz despedida, era nuestra última noche en la paz de la isla, mañana nos esperaba Rio.

Viernes 23 de Abril

Hoy se madruga, esa es la consigna, había que aprovechar “la fresca” de la mañana. En un tirón hicimos la trilha hasta Provetá, y cuando quisimos acordar ya estábamos de vuelta en Aracatiba.

Colibrí en el sendero

Refrescada en un arroyito

Sobre la corriente

Quieto ahí

Ven a mi...

Nos divertimos con las fotos y nos ganamos unos mates en el balcón de la habitación, la misma, era la mejor de la pousada. El feriado del que les hablé, ¿se acuerdan?, el tema era así, el 21 de Abril es Tiradentes, en homenaje a Joaquím José da Silva Xavier y el 22 de Abril el el día del patrono de Aracatiba, así que como sin querer terminamos estando en la fiesta del pueblo. Desde temprano, cuando veníamos llegando desde Provetá, se escuchaban explosiones. No entendíamos mucho de que se trataba, resulta ser que eran los chicos tirando petardos.

hamaca

Nadia en la hamaca

Así que a la noche, luego de cenar, teníamos fiesta, toda persona que cruzábamos nos invitaba. La cena ser sirvió temprano, para poder guardar todo y partir a la parroquia. Me gustó mucho como viven ellos éste día. A Nadia le hizo acordar mucho a la fiesta del barrio de su pueblo. Todos ayudan desde su lugar para que sea el mejor día del año. Observando nos dimos cuenta que sorteaban cosas que cada uno de los moradores podía aportar, y con lo recaudado ayudaban al pueblo. Sortearon tortas, artesanías, remeras, banderas del Flamengo y el Botafogo, todo lo que se les imagine. El sorteo se hizo largo y el baile se hacía rogar, pero los párpados se nos caían, así que lamentablemente nos fuimos a dormir.

Sábado 24 de Abril

Hoy comienza nuestro regreso, o mejor dicho, parte de él. Temprano en el muelle esperamos el Sea Blue, que nos depositaría de vuelta en Angra. Siempre puntual y con la sirena para anunciar su llegada. Muchas gente se volvía que había venido el día anterior a festejar. A la vuelta vimos delfines que merodeaban la barca. ¡Que hermosos que son!

Esperando al Sea Blue

Chau Aracatiba

Llegamos a Angra Dos Reis y tomamos un micro hacia la terminal de omnibus, está retirada de la costa. Bajamos y vamos en búsqueda de la boletería del Costa Verde. Justo allí nos pregunta un hombre si íbamos para Rio, pero poca importancia le damos y seguimos la marcha. Insiste, me vuelvo entonces y trato de entender que me decía. Me estaba ofertando salir ya para Rio al mismo precio que el micro, a diferencia que éste último salía en una hora. A no dudarlo, en unos minutos estábamos rumbo a Rio por el camino de la “montaña rusa” nuevamente. Una a una se fueron ocupando las butacas de la Chevrolet Zafira. No es ni más ni menos que el bien conocido “remís compartido”. En unas 2 horas de viajes y con los dientes apretados llegamos a la terminal de omnibus de Rio, ya que para ir al hotel nos quería cobrar un billete extra. Desde allí tomaríamos un colectivo hasta la estación del bondihno, un tranvía que sube por el barrio histórico de Santa Teresa, y donde el hotel se encontraba. No pudimos dar con el colectivo que nos llevaba allí, el que tomamos supuestamente iba para el otro lado y el chofer hablaba un portugués muy cerrado, en resumen, nos bajamos donde nos pareció y tomamos un taxi. La sorpresa fue que en 5 cuadras llegamos al hotel.

El hotel era una mansión, de las tantas que hay en el barrio, reciclada y habitada por familias, que para hacerse de un mango adicional, las hacen funcionar como hoteles tipo “cama y desayuno”. Su nombre es Casa Mango Mango. Al ingresar nos pareció remontarnos en el pasado a la época de la colonización portuguesa, que majestuosa construcción, lástima que todo se hacía mediante la esclavitud. El cuarto que habíamos reservado estaba en reparaciones, debido a ello nos tocó uno de mayor categoría, pero flojito de colchón… Nos pegamos un baño y partimos a cenar. En la recepción nos comentaron que si seguíamos subiendo por la calle del hotel encontraríamos muchos bares y restaurantes, y así fue. Mucha onda, se podría comparar con el barrio de San Telmo en Capital Federal. Cenamos en un bar que lamentablemente no recuerdo el nombre, pero ser recomienda, está pegado a Bar do Mineiro, que es muy conocido. Todo éste barrio se puede transitar a pie, no hay problemas de seguridad alarmantes, igualmente te tenés que manejar con precaución como en cualquier ciudad grande. Lo lindo de aquí es que los bondinhos pasaban cada 20 minutos y por unas monedas nos llevaban desde la zona de bares al hotel y viceversa, o al centro también.

Domingo 25 de Abril

Hoy decidimos conocer la Catedral San Sebastián, y las playas de Copacabana, Ipanema y Leblón. Desayunamos y tomamos el bondinho una vez más. Bajamos donde se termina el recorrido, a una cuadra teníamos la catedral, entramos, tiene un diseño muy poco común para una iglesia. Es un cono con la punta cortada. Tiene millones de ventanas en todo su alrededor, pero sin vidrios. El altar se encuentra en el centro.

Catedral de San Sebastián

De allí fuimos a tomar el subte hacia el Sur, rumbo a Copacabana. Nos impresionó, para bien, la limpieza y el orden de la ciudad. Le están dando mucha rosca a ésto por las Olimpíadas y el Mundial de Futbol venideros. El metro tiene un vagón especial para bicicletas y tablas de surf. Luego de un para de estaciones llegamos a Copacabana, bajamos y caminamos unas cuadras hacia la rambla. Caminamos por ésta hacia el Sur y llegamos a Ipanema, allí hicimos un parate y nos metimos al mar. Quedamos sorprendidos por lo limpia que es el agua aquí, nosotros nos imaginamos que estaría oscura.

Metro de Río

Playa de Ipanema, al fondo Leblon

Nos metimos una vez cada uno, aquí no te podés confiar, hay que estar muy atento con las cosas que uno deja en la arena. Después de tostarnos un poco partimos ciudad adentro. Es un barrio agradable, con un centro comercial grande. Caminamos hasta dar con la estación del metro y emprender el viaje opuesto.

Esperando para salir

Mañana era nuestra partida, pasado el mediodía había que estar en el Aeropuerto Santos Dumont, pero en la mañana aprovecharíamos para visitar el Jardín Botánico.

bar

Cenando en el bar

 

Lunes 26 de Abril

Empacamos, desocupamos el cuarto y bajamos con las mochilas, las dejaríamos en la recepción del hotel hasta nuestra partida.

Despertando en la mañana

desayuno

El desayuno

Otra vez bondinho al centro, pero esta vez tomaríamos un colectivo hacia el Jardín Botánico. Vuelta el trajín y ya en el centro, a punto de tomar el cole me doy cuenta que no había puesto dinero suficiente en la billetera, es decir, mucho dinero que digamos no nos quedaba a ésta altura, pero si algunas chirolas.

No quedó otra que emprender la vuelta y para colmo se rompió el bondinho que subía. Decidimos abortar, recorreríamos el barrio de Santa Teresa, hasta su parte más alta y volveríamos al hotel a la pile hasta que se haga la hora. Mucha ciudad de golpe después de unos días sabáticos nos estaba matando.

El trabajo y la rutina

La naturaleza no se toma respiro

Disfrutamos de la pileta y pasado el mediodía, bondinho, colectivo, mucha caminata, llegamos al aeropuerto, picamos algo, y una hora antes de nuestra partida nos llamaron por altavoz. Nos informan que había dos lugares en un vuelo que partía en 10 minutos y nos invitaron a partir. San Nicolás nos esperaba…

Hasta pronto.

 

Travesía Cayastá – Santa Fe 2010

•26 noviembre 2010 • Dejar un comentario

15° Edición Travesía Cayastá – Santa Fé

Viernes 12 de Noviembre

Bueno, listo, botes bien amarrados, palas, chalecos, cubres, petates… todo a bordo, nos vamos rumbo a Santa Fé, tenémos unas 3 hs. de viaje, hay que conservar la calma con los botes arriba del techo. Son las 16 hs.

Mate va, mate viene, charla de por medio, el viaje no se hizo tan largo. Llegamos al Club de Niños Manuel Belgrano, la entidad que desde hace 15 años organiza ésta linda travesía.

Ivan estaba en el estacionamiento junto a otra gente y un trailer con varios botes cargados, pero el cole ya se había ido. La repavimentación de “circunvalación” en Rosario nos había jugado una mala pasada.

Descargamos rápido, atamos los botes y ellos si partieron. Nosotros haríamos tiempo picando algo hasta que se hicieran las 22 hs. e Ivan nos acercaría a la terminal de ómnibus para tomar un colectivo hacia Cayastá.

Siendo las 0 hs. del Sábado, Angel, Franco y yo, Fernando, estábamos pisando el césped de la plaza de Cayastá rumbo al camping.

Los fantasmas flotantes

El tiburón

La analogía

Saludamos a todos los “amigos del agua”, estaban castigándose con pescado a la parrilla y frito que la gente de la Cooperativa de Pescadores gentilmente brindó.

Nuestros botes

Allí estaba, nuestro querido Cunumí, ahora en manos de Lucrecia

La noche la pasaríamos en el salón del Centro Social del pueblo. El cansancio de hizo notar y a la una de la mañana nos conquistó el sueño.

Al fondo, Walter, Julio y Fernando

Sábado 13 de Noviembre

“Temprano en el agua” era la orden de los organizadores, así que un desayuno rapidito, estibar los botes, y al agua. 8 de la mañana estábamos junto a Franco y Angel listos esperando que bajaran todos los botes. 100 palistas aproximadamente se alistaban para zarpar. Muy emocionante fue cuando, una vez todos en el agua, Ricardo Juarez hizo sonar, a través de su armónica, nuestro Himno Nacional.

Dándole al mate

Franco y Fernando, ya listos.

Angel

Pasando fue la mañana, entre una parada de descanso, nos llegó el almuerzo en una linda arboleda. Habían quedado atrás unos cuantos kilómetros de Río San Javier.

Con el amigo Walter

La Iena vestido de época

Dinámica

La tarde se hizo muy amena, entre charlas, risas, silencios, piar de cuanto pájaro imaginemos, dos paradas de descanso vespertinas y allí arribábamos al la ciudad de Santa Rosa de Calchínes, al mismo camping que el año anterior. Gente esperaba nuestra llegada. Terminaba nuestra primera jornada con un día para recordar.

El Patriota se hace lugar

El almuerzo

El camping en Santa Rosa de Calchines

Armamos la carpa, sacamos los petates de los botes, enseguida Angel preparó unos mates y de a poco íbamos pasando por la preciada “ducha”, no había calefón que diera a basto.

La organización nos regaló un muy rico pollo a la parrilla con innumerables ensaladas, del “color” que uno gustase. Compartimos la mesa con nuestros amigos Walter, Julio, Rony, Mauro, entre otros. Luego vinieron los regalos y sorteos. Como no podía ser de otra manera me gané un llaverito de Walter, ja, ja, una colección ya tengo.

El día había sido largo y se me cerraban los ojos, despedí a todos y me fui “a la cama”. Tras mío vinieron Franco y Angel.

Domingo 14 de Noviembre

Un día muy largo nos esperaba. La mañana anunciaba que el calor iba a “apretar”. Como el día anterior, nos alistamos a primera hora para zarpar. Bajamos las aguas del Arroyo Santa Rosa para encontrarnos con el Río San Javier nuevamente. Este año, a diferencia del año anterior, todos los arroyos estaban en su cauce, no desbordados, el agua “corría” de lo lindo. La vegetación se veía diferente, la geografía también, incontables arenales se repetían una y otra vez. El Arroyo Leyes nos daba la bienvenida, unas remadas más y pararíamos para almorzar, pero antes de ello veo que Julio se acerca a la costa, no entendíamos bien porqué. Resulta ser que había visto una vaca empantanada y decidió darle una nueva oportunidad. Uno a uno los botes se iban acercando para darle una mano. Luego de unos minutos de lucha y varios palistas pudieron llevar a la vaca a una zona de playa donde, una vez recuperada, pudiese salir por sus propios medios.

El grupo entero

La obra de bien del día estaba en nuestras mochilas, y al almuerzo nos esperaba en un camping a la vera de la Ruta Provincial Nro. 1. Un buen descanso del sol, que quemaba mucho, y unas ricas empanadas. No fue largo nuestro respiro, había que llegar a las 17hs. a Santa Fe. Bajamos las aguas del Arroyo El Colorado, que bien fue llamado, los ceibos florecidos proveían manchas de color rojo en cuanto monte nos topáramos.

A ésta altura de la tarde el compañero de remada estaba un poco dolorido de la espalda, así que nos relegamos un poco, pero como el kayakismo llama al compañerismo enseguida el amigo Walter nos esperó para darnos charla y que la llegada a “La Setubal” se hiciera más corta. Y así fue, cuando quisimos acordar ya se veían, al final de la laguna, los edificios de la ciudad de Santa Fe. Se había levantado viento y la laguna se puso linda. Las olas pasaban por arriba de la proa de los kayakes. Las que se la veían fea eran las piraguas, varias se llenaron de agua y se las divisaba a medio flote. Gracias a las dos lancha que nos acompañaron a lo largo de toda la travesía no hubo inconvenientes en reflotarlas y que continuaran camino.

Con el último aliento, pero con la entereza de siempre, Franco, Angel y yo, Fernando, atracamos en la playa del Club de Niños Manuel Belgrano.

Atrás, una vez más, quedaron los lindos recuerdos de siempre, que las aguas santafesinas nos tiene acostumbrados.

Quedaba la dura tarea de cargar los botes y manejar de vuelta a casa, pero eso sí, CON EL ALMA LLENA…

Escalando en La Ola – Córdoba, con amigos

•8 noviembre 2010 • 5 comentarios

Bueno, hace mucho que no escribo, estoy medio haragán, pero acá estamos de vuelta. Hoy para contarles que tuve mi primer contacto como escalador con la roca. Nos fuimos a un paraje llamado La Ola, sito en el camino de las Altas Cumbres, dirección a Mina Clavero. Por si quieren chusmear, desde el GM, acá está el enlace.

Partimos el Viernes 29 de Octubre rumbo a la querida Córdoba. Fuimos en la camioneta de Amadeo, espectacular, teníamos lugar de sobra con equipaje y todo los petates. Amadeo se pasó, hasta el grupo electrógeno llevó. Luego de unas interminables 7 horas de viaje estábamos arribando a nuestro campamento cerca de las 23 hs. No tardamos en armar las carpas y cocinar unos choris.

 

Guagui bajando los bártulos de la super-camioneta

Sola y Santi sorprendidos por la sombra de La Ola

 

Que frío que hacía esa noche, brbrbrrrrrrrrr, dejé el reloj apoyado en la mesita para saber que temperatura hacía. Hasta 1 °C llegó, después me lo puse de vuelta por la psicológica. No tardamos mucho en meternos en las carpas y hasta mañana…

Con el canto de los pajaritos salí de la carpa, ¡Que amanecer!, simplemente hermoso, y cuando miro hacia el oeste, ahí veo el tremendo paredón sobre mis narices, nada más ni nada menos que La Ola, así se lo llama a éste bloque.

 

El campamento y en el fondo se ve La Ola

Pegamos un desayuno rápido, nos colgamos las cosas y partimos en busca de nuestra primera trepada, El Mogote de las Estrellas sería el elegido para el arranque.

 

La Ola a nuestra izquierda, al final Mogote de las Estrellas

No tardo mucho para que el primero tenga el ocho listo al arnés y para arriba nomás. Que linda sensación, la energía que se percibe al contacto con la roca es incomparable.

 

Santi subiendo, Amadeo cuidando. ¡Mucha adherencia!

 

Arriba preparando para el segundo largo, abajo Santi sigue trepando.

Nos cansamos de subir, de armar relevos, una y otra vez, in situ, la mejor escuela sin lugar a dudas.

 

Fer en la cima del mogote, Solano dándome seguro.

Luego de “jugar” un rato largo nos corrimos a La Ola, la guía del Club Andino Córdoba nos marcaba dos vías cotadas con un máximo de 5+.

Para explicar un poco y dentro de mis rudimentarios conocimientos, toda vía de escalada, una vez abierta por alguien, la comunidad de escaladores del lugar la gradúa según su dificultad. Existen muchas escalas utilizadas, en Argentina se utiliza la francesa. La modalidad de escalada que mayormente se practica en ésta zona que les muestro es la deportiva. La particularidad principal de ésta es que la vía, cada 4 o 5 metros tiene las llamadas chapas para ir asegurándose mediante las cintas express a medida que uno escala, y en su parte más alta se fija una reunión, para dar seguro a una persona que escala “de segundo” o para descender mediante un rapel.

Bueno, después de cansarlos un poco con cuestiones técnicas sigamos con el relato, lamentablemente éstas dos vías tenían faltantes de chapas, lo que nos obligó a “improvisar” un poco.

 

Amadeo por arrancar, Fer asegurando en "Un Chapista Singular". (Así se llama la vía).

Amadeo asegurando, Santi subiendo...

El reloj marcaba las 14hs. y nuestra panza “decía” a comer. Juntamos todo, cruzamos la ruta y picamos algo rápido para continuar, las ganas podían más que todo.

Amadeo, que ya conocía el lugar, nos guió para la zona de La Olita, donde a la izquierda hay varías vías escuela de no más de un 5+. Nadia nos cebaba mate para llevar mejor el fresquito que nos daba la sombra, a nuestras espaldas teníamos el sudeste, y siendo las 17hs. hacía rato que el sol no nos daba de lleno.

Picando algo.

Fer en Tutti Frutti, 5+

Santi dándole duro.

¡Santi apretando los dientes, y el ...!

A nuestras espaldas teníamos el ranchito de Don Froilán y Sra. Lindo lugar para armar la carpita y quedarse unos días.

Antes de venir para ésta zona Don Froilán nos había comentado que no le funcionaba el grupo electrógeno, con lo cual a la vuelta nos comprometimos a darle una mano. Lamentablemente cuando fuimos el equipito no quiso arrancar, con lo cual no pudimos probar el problema de falta de tensión que tenía. Le hacía falta un service general al “bicho”.

Cuando el frío apretó bajamos la quebradita y rumbo al campamento nuevamente, con el cuerpo puro y cansado de darle y darle. Es difícil de describir éste estado, uno está cansado físicamente, pero se siente con el alma tan “fresca”. Es hermoso. ¡A ENFRESCAR EL ALMA MÁS SEGUIDO!

Al infinito...

Por suerte la noche no “apretó” tanto como la anterior. Mientras preparamos unas colitas de cuadríl charlamos largo y tendido. Que buena que estaba la carne. Ahora sabemos que Santi además de querer ser la Antorcha Humana , es un bueno cocinero. Los chicos se quedaron disfrutando de un habano pero Nadia y yo no pudimos más, la carpita nos “llamaba”. Buenas noches…

El Domingo nos recibió con sol radiante. Desayunando decidimos cargar los bártulos y mudarnos a la zona de Las Torres Gemelas, unos metros más adelante por la Ruta Prov. N° 20 hacia Mina Clavero. Más y más gente llegaba en colectivo, para los cordobeses La Ola es el fondo del patio de sus casas. ¡Que envidia sana que les tengo muchachos!

Paramos a la vera de la ruta y enfilamos para donde nos marcaba la guía, nadie conocía el lugar. ¡Que lindo paredones que encontramos! Y no solo paredones digo, hasta una nicoleña que estaba escalando con un chico y una chica cordobeses. El buen ojo de Guagui la recordó de otro viaje.

Arrancó el mate al pie de Las Gemelas.

Encaramos "El Suspenso", un 5+ de 20 mts.

Luego de unas cuantas subidas y rapeladas pasadas las 12 hs. emprendimos el regreso.

¡Hasta pronto amigos!

El grupo: Guagui, Nadia, Sola, Santi, Amadeo y Fer.

El grupo completo. (Gracias Guagui por la foto).

Un proyecto para contar…

•10 febrero 2010 • Dejar un comentario

Hola a todos, en esta oportunidad escribo no para relatar una aventura, sino para contarles un proyecto que encararon dos personas allegadas y que aprecio,  Walter Del Grecco, al cual conozco desde hace menos de un año, más pujante y muy bondadozo, y Alejandro Carranza, que a pesar de haber tenido menos vivencias junto a él, me cae muy bien y refleja tener buenos valores de compañerismo.

La gestación del proyecto la hace Alejandro, y como él cuenta, tiene objetivos meramente deportivos. A grandes rasgos quieren unir Usuahia, la ciudad más austral del mundo, con las Islas Malvinas, pasando por la Isla de los Estados, en sus kayaks. Más que ambicioso es el proyecto que les estoy contando, pero no tengo dudas en que van a cumplir el objetivo. Me atrevo a decir esto por el profesionalismo que estoy viendo en ambos para fijar y organizar las tareas que los lleven de cara a su sueño, divisar en el horizonte “Las Malvinas”.

Les dejo el enlace al sitio donde podrán interiorizarse más y ver sus progresos.

http://www.findemundoamalvinas.com.ar

Walter y Alejandro

¡¡¡ Mucha suerte muchachos !!!

Fernando

El Paso del Cartero

•11 diciembre 2009 • Dejar un comentario

Cuando la altura del Río Paraná sube nos regala paseos llenos de vida. Algo que me apasiona es recorrer cuanto arroyito o zanjón se haya llenado de agua por la crecida. Me genera un goce tal que solidifica mi cariño por mi Paraná.

En éstas fotos no voy a emitir relato alguno, solo quiero que las miren una y otra vez para que experimenten sus propias sensaciones.

Mapa San Nicolás y sus islas

Entrando desde el Suroeste

Cruzando camalotes

Adentrándose

Debajo de los sauces, la entrada

Un paraíso

Al final, el gigante Paraná

Travesía en kayak 14° Edición Cayastá – Santa Fe

•21 noviembre 2009 • 8 comentarios

Extracto de la nota publicada en el Diario Uno el día 12 de Noviembre de 2009

“Remeros de todo el país realizarán el recorrido de Juan de Garay cuando trasladó Santa Fe desde Cayastá al actual emplazamiento. Saldrán el 14 y llegarán el 15, día en que se cumplen 436 años de la fundación.

Desde hace 14 años y de manera ininterrumpida, un grupo de remeros realiza la travesía Cayastá-Santa Fe. Dicho encuentro deportivo, turístico, cultural e histórico se viene desarrollando desde 1996 para conmemorar la fundación y el traslado de la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, desde Cayastá hasta su emplazamiento actual. El recorrido se divide en dos etapas navegando aproximadamente unos 120 kilómetros en total y se llevará a cabo el 14 y 15 de noviembre.
“Lo que conmemoramos con la travesía es el traslado de la vieja Santa Fe al actual emplazamiento, si la gente de Juan de Garay lo hizo por agua, consideramos que nosotros representamos el mismo recorrido. En ese momento usaban embarcaciones de madera y a remo y no necesitaban profundidad para poder hacerlo, por eso nosotros lo hacemos en kayak, que es lo más parecido a eso”, contó José Luis Compitiello, uno de los organizadores y participante, quien además contó que la denominaron Navegando la Historia…”

13 de Noviembre de 2009

Todo arrancó éste día, desde Rosario. El viaje estaba armado para que yo me “colara” en “El Capitán” (ya lo van a conocer) con Walter y Pamela. Con un pronóstico desalentador y luego de algunas compras de último momento partimos rumbo a Santa Fe, allí nos esperaban la gente de Club de Niños Manuel Belgrano para llevarnos en una Combi hasta Cayastá, desde donde partiremos. Los kayaks irían en un trailer más tarde, había que esperar el segundo viaje, ya que una primera tanda de botes ya había partido.

Esquivamos el tráfico del centro rosarino yendo por la costanera para terminar tomando la autopista Rosario – Santa Fe. Walter lo llevaba “volando” al Capitán, el pobre venía tan cargado con los tres botes y el equipaje que la rueda trasera derecha tocaba el guardabarros cuando una depresión del pavimento se nos presentaba.


El Capitán

Mate viene, mate va, Walter acotaba sobre sus conocimientos de meteorología, él decía que las nubes de tormenta, cuando tienen una coloración verdosa, hay que esquivarles porque tienen granizo. No paraba de decir eso que la cola de una tormenta nos alcanzó, suerte que pudimos llegar a detenernos debajo de un puente.

La granizada, debajo del puente

Una vez que pasó la tormenta seguimos camino. Fue engorroso cruzar toda Santa Fe para llegar al Club. Allí nos estaban esperando para partir. Acomodamos el equipaje y subimos a la Combi. Los botes irían más tarde, como ya conté.

Los botes fantasmas...

Viajando en la Combi

No faltaron las interminables anécdotas de Pepe Suarez, junto a las del santafesino Ricardo. Me sentía un poco mareado así que le pedí la ventanilla a Walter, con un poco de contorsionismo cambiamos lugares.

Luego de una hora de viaje llegamos a Cayastá a través de la Ruta Provincial Nro. 1, ¡que pueblito lindo!, mucha historia, casas de construcción colonial, reinado de tranquilidad pueblerina.

Bajamos del vehículo y nos recibieron los anfitriones, Ivan, Compi, “Chiquito” Torres, entre otros, con una caja con choripanes dentro, habían podido “encanutar” algunos, para los resagados de nosotros, sin que la muchachada los deborara. Yo por mala suerte no probé bocado, si quería estar en buenas condiciones al día siguiente debería estar en ayuno.

Armamos campamento y les pedí a Walter y a Pamela que se hicieran cargo de recibir los botes, en menos de 30 minutos ya estaba en la carpa. Gracias a la brisa que corría había pocos mosquitos. Dormí espectacularmente, por suerte descansé. Me levanté un par de veces a la noche y llovía muchísimo, fue la prueba de fuego para la carpa que compramos hace poco con Nadia, la verdad que por algo valen cada centavo todos éstos nuevos equipamientos para la aventura.

14 de Noviembre de 2009

6 AM, amaneció nublado, con bastante viento, del sureste, lo tendríamos en contra al navegar. Calenté un poco de agua, mientras tanto desarmaba la carpa y estibaba todo el equipo en mi nuevo Yacaré. Quería desayunar ya que desde el mediodía del día anterior que no comía nada y nos esperaba un largo día. Tomé un té con galletitas, lo pude soportar bien. 8 AM era la hora programada de salida, fuimos arrimando todos los botes a la rampa, nos ayudábamos unos a otros. Tremendo baruyo se armó cuando todos querías salir al mismo tiempo.

El campamento y los botes

El campamento y los botes

Río San Javier desde el club

Todos listos, ya en el agua, bendición mediante del párroco de la ciudad, partimos como estampida de cara al viento. Más de uno nos divertíamos con las olas, meta pala y pala, las piraguas buscaban el reparo de la barranca, a ellos se les complica si el agua les entra por la borda. Ya comenzaba a notar las grandes diferencias del Delta del Paraná a éstas alturas con las que usualmente navego en San Nicolás, aquí el ganado “aún” no ha eliminado el monte, los alisos, los ceibos, los sauces están presentes por todas partes, la espesura de la vegetación se hace notar a simple vista. Y para mayor disfrute del kayakista todos los arroyos están desbordados, “elije tu propia aventura” se llama al navegar acá.

Párrafo aparte es el que puedo dedicarle a nuestro nuevo bote, fabricado en Chabás por Walter Del Grecco, hoy era el día del estreno. Se comporta de maravillas, pero como recién dije quedará para otro momento.

Navegamos unas dos horas hasta un codo donde la Ruta Prov. N°1 se besa con el arroyo. Era tiempo de una parada, tomar unos mates, comer algo, reponer energías y porqué no también conocer las caras de la gente de la Lista Kayak Argentina. Tantas veces leyéndonos a través de internet…

La tormenta revoloteaba

Una de las almas organizadoras de la travesía, Iván

Tres horas más de remo y paramos a almorzar debajo de unos árboles, el sol asomaba de a ratos y se hacía sentir.

El perfil del Yacaré

Haciendo unos apoyos

Siesta para algunos, charla para otros, nuevamente en el agua. Ahora si que el sol estaba bravo, todavía quedaba con 30km. para llegar a Santa Rosa de Calchines. Más de uno se pegaba algún chapuzón para hacer más llevadera la tarde. Fui uno de esos, el agua estaba hermosa, hice un rato la plancha sin darme cuenta que a flor de agua estaba lleno de gatas peludas, por fortuna solo me picó una (al rozar la piel te deja un salpullido y genera picazón). La tarde se hizo larga, tantos reagrupamientos en el primer tramo nos estaban pasando factura el final de la etapa. Los potreros fueron asomando en la costa, ya se veían algunas antenas de telefonía celular y Santa Rosa se dejaba mostrar. Por fin llegamos al camping, me arrimé a la costa, desprendí el cubrecockpit y pegué un salto, ahhhhh, rosetas por todos lados, ¡¡¡ y de las buenas !!!, me calcé las botas y a armar la carpa.

Difícil de hacerlo callar a Chiquito Torres

Una vez instalados se armó la ronda de mate y después no faltó la picada y la cerveza. La organización asó unos pollos que salieron muy buenos. La sobremesa estuvo colmada de anécdotas de Héctor Alonso, tanta que lo mandaron a Pepe Suarez a dormir. Con la panza llena, a la cama.

15 de Noviembre de 2009

Amaneció nublado, aunque no llovió durante la noche. Comencé a desarmar la carpa y guardar los bártulos. Mi cabeza acusaba la consecuencia de la cerveza de anoche. 9hs y los botes en el agua, alistamos y a palear nuevamente. Atravesamos varios campos inundados, lo disfruté mucho, charla va, charla viene, llegó luego de 2 horas un nuevo descanso. Los chicos de Paraná, los Kayicidas, nos comentaban que ellos se abrirían antes de llegar a la Vuelta del Pirata, sobre el Río Leyes, donde almorzaremos, para enfilar a sus pagos.

No pasó mucho tiempo hasta que los Kayicidas, saludo mediante, nos dejaron. En el horizonte, rumbo al Sur, una tormenta asomaba con ese inconfundible azul profundo. Sorteando remansos llegamos al Camping, donde almorzaríamos para finalmente encarar la Laguna Setubal y arribar a Santa Fe. Fui uno de los primeros en tocar costa, subí el kayak y ayudé a los demás que iban llegando. No faltó un chapuzón para reponer energías, la presión atmosférica estaba muy baja y por más de “pesado”. Alcanzamos a sentarnos y se largó la tormenta, mucho viento, corrimos a cerrar los tambuchos de los botes y atar las cosas sueltas, que volaban de acá para allá. El camping tiene un lindo quincho, así que terminamos de comer allí y mientras tanto recibimos la lamentable noticia, la organización anunciaba el fin prematuro de la travesía. Dicen que la Laguna Setubal se pone brava con viento y había que remar unos 10 km. para atravesarla, siempre pensando en nivelar hacia abajo, teniendo en cuenta que había muchas piraguas.

Participamos de un lindo sorteo de artículos donados por los auspiciantes y ha desarmar los botes se ha dicho. Walter fue a buscar al Capitán hasta el Club de Niños M.B. a Santa Fe mientras que con Pamela nos encargábamos de los botes.

Llegó la vuelta a casa. Muy lindas vivencias y nuevos amigos me traje del litoral santafesino.

Fernando

Datos:

Distancia recorrida: 95Km.

Duración: 1 día y medio.

Caminata al crater del Vn. Copahue

•1 noviembre 2009 • 3 comentarios

17 de Enero de 2009

Uno de los objetivos de nuestro viaje boreal por la Provincia de Neuquén era subir el volcán Copahue y conocer su crater. Este se encuentra activo, inclusive en el año 2000 tuvo una erupción.

La noche previa, preparándonos para lo que sería la mañana siguiente, disfrutamos de un rico y suculento guiso, luego a la cama, nos esperaba una larga caminata desde el Camping de Copahue al crater del volcán.

Laguna Las Mellizas y Vn. Copahue en el fondo

Pueblo de Caviahue y Vn. Copahue en el fondo

PICT3553

Camping en Copahue


Nos levantamos alrededor de las 7:30 hs., desayunamos y decidimos, antes de emprender la caminata, ir al puesto de Gendarmería a dar aviso de nuestro viaje. Lamentablemente nos encontramos con gerndarmes que pocas ganas tenían de comprometerse con su trabajo en un puesto de montaña, argumentando, que si no ibamos con un guía no podríamos subir. Como las explicaciones no tenían más fundamentos que el poder seguir amasando sus pastas de Domingo, no le dimos importancia y partimos.

Comenzamos a transitar un sendero muy marcado (como nos había comentado un empleado del camping), caminando hacia un valle, rumbo a las lagunas Las Mellizas. Deberíamos bajar unos cuantos metros, sortear éste valle para luego comenzar a ascender el volcán. El entusiasmo nos desbordaba, en 30 minutos ya pisábamos la ladera del Copahue. Disfrutábamos de los paisajes, hacia el este, el lago y Caviahue; hacia el oeste, el límite con Chile. Todo es inmenso, nada deja de sorprendernos.

PICT3554

Sobre el sendero, atrás el Copahue

Hacia el este, una de las lagunas.

Hacia el este una de las lagunas

PICT3555

El valle que debíamos cruzar

 

Dos horas y unos 5km. habían quedado atrás, paramos a comer algo y mirar hacia nuestras espaldas.

PICT3557

Sin palabras...

 

Ibamos subiendo en zig-zag, hay que estar atentos a  las piedras flojas que en cualquier momento te juegan una mala pasada con los tobillos. El cansancio se comenzaba a sentir, aunque había viento, el sol del mediodía “pica”. Siempre mucha agua, y además preparamos un jugo en sobre para ingerir azucar.

El paisaje cambiaba, muchas manchas de nieve. A lo lejos ya se apreciaba una hilera de puntitos, parecían hormigas hacia la cumbre. La mayoría de la gente va en camioneta hasta unos 2km. del crater y camina el resto. Esto es una lástima, ya que se encuentran huellas de 4X4 por cualquier lado.

PICT3558

Descansando en la segunda parada, espantando los tábanos

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A lo lejos el Lago Caviahue

 

A ésta altura del camino el sendero marcado en el piso se perdía un poco, había que guiarse por montículos de piedras, una sobre la otra, que la gente hace con tal fin. Otra picada venía, tendríamos que decidir si encararla o darle la vuelta, como buenas personas inteligentes y estrategas la encarámos, ja ja ja. Acá si que se puso feo, las piedras se soltaban con facilidad y debíamos trepar en cuatro patas. Al fin, la pasamos, aquí la vista era hermosa, se veí en 360 grados. Fue en éste lugar, que por mirar tanto paisaje le erramos y no obervamos que delante nuestro bajaba el Río Agrio desde el crater, formando un gran cañadón, y llegamos a una pared insuperable. Con lo cual, luego de haber ascendido varios metros, no quedó otra que bajar, cruzar el río por donde se podía y volver a remontar nuevamente.

PICT3560

Nadia y la pared en el fondo

 

Cuando llegamos al cruce hicimos el último descanso para encarar el crater, ya heran las 13:30hs y se había levantado mucho viento del oeste. El apurón del comienzo nos estaba pasando factura, las piernas dolían cada vez que uno realizaba un paso. Hacia arriba se veía una picada de alrededor de 1200 mts., toda de ceniza volcánica, con lo que al pisar, el pie, se entierra unos centímetros, ésto hace más dificil el ascenso. Mucha gente ya bajaba.

PICT3561

Subiendo la picada de cenizas

 

Luego de una hora de darle y darle llegamos a un filo, el cual sería nuestro último pasaje al crater. Ya comenzaba de divisarse el , que se encuentra en una de las paredes del mismo. La emoción de nuestra primera “escalada”, y seguramente no la última, se comenzaba a sentir. El viento golpeaba la cara, y justo antes de ver el famoso crater, aspiramos una bocanada de aire sulfuroso que nos dejó tosiendo por un rato. Una vez recuperados, nos sacamos una foto cada uno y a emprender la vuelta, que bastante larga se hizo. Lamentablemente había muchísimo viento de frente, con lo cual se dificultaba disfrutar del lugar y la vista.

PICT3563

Nadia en el crater

 

 

PICT3562

Yo en el crater

 

Cualquier montaña, sea cual sea te marca, uno no es el mismo mismo “>desde el momento en que salió al que llegó. Algo te deja, y les dejo la oportunidad a todos ustedes de sentir lo mismo.

 
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